jueves, 5 de febrero de 2015

EL HOMBRECITO BAJO LA LLUVIA





La otra noche te esperé
bajo la lluvia dos horas
mil horas como un perro
y cuando llegaste me miraste
y me dijiste loco
estás mojado, ya no te quiero...

LOS ABUELOS DE LA NADA

Esta crónica, o lo que sea,  muy bien puede llamarse Peruavian psycho asu mare. Pero lo más divertido, y quizás lo más terapéutico y otra vez divertido, será contarla-escribirla en toda su esencia y graciosa complejidad de fenómeno aleatorio urbano.

Todo comenzó hoy, 5 de febrero, cuando el celular timbró a eso de las 7: 30 a.m. y yo aún estaba en cama(sí, ya tengo celular y estoy tratando de soportar ese aparatito de mierda que ha reemplazado al consumo de marijuana a nivel nacional) No recuerdo que soñaba antes que timbre el celular, pero esta vez mis sueños no eran con ovnis o extraterrestres o musas. La idea no es conectar gratuitamente el acontecimiento de esta mañana con mi sueño. No. La regresión práctica puede ser buena si hay evidencia empírica de que dos cosas, como la corrupción y los políticos, están muy relacionados. Pero, honestamente, si alguien quiere relacionar algo, por más estúpido que parezca, como en las tesis de "ciencias sociales", puede hacerlo con toda la bendición que otorga la regalada gana, o el entrelazamiento cuántico, y hasta creer en la suerte de encontrar una rosa de la virgen de Guadalupe en el baño de una cantina bukowskiana(suena lindo, pero lo escribo en su honor) de mala muerte y conectarlo con que el papa argentino, Panchito(que se volvío santo padre gracias a una fracción de electores pedófilos), decidirá regalar todo el dinero del Vaticano(y dejarse de tanto palabreo) para mejorar la educación en los países más pobres del mundo y mandar a fusilar a todos los curas pedófilos o pedir un favor a los yihadistas del estado islámico para fusilar a estos sacerdotes violines de una vez por todas. Imposible. No. No se puede relacionar algo así por así, señores tesistas. Si bien puede existir un correlación numérica, pero eso no implica que exista una relación empírica. Ahora ya se pueden dar cuenta, eso espero, de las estupideces que se escriben en muchas tesis. 

Al otro lado del celular una voz femenina existía en algún espacio-tiempo trujillano:

-Buenos días, usted es el señor Sophus Lee.
(es mi seudónimo por razones obvias).
-Sí. La escucho, señorita.
- Lo llamo del colegio X(por ética dizque). Dígame si usted puede venir para una entrevista psicológica a las 9 a.m. del día de hoy.
-O.K.

Una entrevista psicológica más en mi vida en este planeta, me dije. Si ya saben que los matemáticos estamos algo locos porqué siguen con lo mismo. Otro ladrillo más en la pared, pensé. Esto va ser divertido y quizás, también, una completa y verdadera perdida de tiempo como todas las entrevistas psicológicas que tuve. Sin embargo, algo en mis adentros espirituales-cuánticos-chamáticos-brujos o en mi experiencia paranormal urbana, ya me estaban dibujando todo el esquema del previsible proceso con lo que me iba a encontrar dentro de unas horas. Dios no juega a los dados dicen, pero en esta situación dios puede ser bien pendejo...otra vez. Bueno, me dormí un rato más para después prepararme...¿haciendo qué?...comer algo de fruta, bañarme y tomar un vaso de agua que siempre me cae muy bien por las mañanas.

Faltando unos minutos, y con las ganas salidas de no sé dónde, me preparé rápidamente, creo, para salir a mi encuentro paranormal: me lave la cara, me puse lo mejor de mis ropa(mentira) y me peine uno poco o, mejor dicho, tuve una ligera pero seria pelea de los mil diablos con mis rulos de indio salvaje. Como el lugar quedaba relativamente cerca me fui a pie(detesto el transporte público y mucha gentes desconocida a mi alrededor). Cuando llegué al lugar, una joven con buso azul de cuello modigliánico me abrió la puerta con una sonrisa y amabilidad del tipo fingida que dan en las instituciones cuando uno busca chamba o informes. Caminé por un corredor muy limpio, pase por unas oficinas como todas las oficinas, llegué a una sala donde había un mueble agradable y la jovén del buso azul me dijo que me tomara asiento. Le pregunté si ella era la psicóloga, me dijo que no. Esperé unos minutos más, buenos minutos, y luego me hizo entrar a una oficina que decía, en inglés, en un papelito impreso a colores, Departamento Psicológico. Observé la oficina como los mismo ojos de Sherlock Holmes. No era tan típica. Había una cámara bien disimulada, quizás para ellos bien escondida. Pucha, no sé por qué diablos me vino a la mente la obra de George Orwell, "1984". En realidad sí lo sé, sólo que me vino cierta imagen literaria de un mundo ya común en el mundo real. Qué era esto, me pregunté, ¿la salita del SIN?, ¿ me encontraré con Luz Salgado? ¿Travesuras de los chicos de la centralita? Así que jugando a ser el Gran Hermano, pensé. Bueno, me gusta jugar también. Espere algunos minutos en la oficina, buenos y aburridos minutos. La impuntualidad rondaba desde un principio. Supongo que en ese tiempo ya habrán descubierto, creo, mi espíritu de poeta, es decir, un ser de naturaleza muy peligrosa para la sociedad moderna. Miré los libros(¡dios mío!, otra vez Paulo Cohelo...que diablos está pasando con la gente). Mire el techo que me hizo recordar las letras de una canción(Hotel California). Mire por la ventana y vi aulas y los jinetes de la apocalipsis(mentira). Mire al piso y después hice la pose de estar aburrido de tanto esperar. No, era verdad: estaba recontra archi aburrido. Luego, en realidad mucho más tarde, vino la misma chica del buzo azul que me abrió la puerta y me dio una hoja de papel bond con un lápiz, un tajador y un borrador. Antes que dijera algo trate de hacer una broma(creo) y dije: voy a dibujar otra vez el clásico hombrecito bajo la lluvia. El silencio gravitaba después de decir eso. Ella se quedó sorprendida. La noté por sus ojos de cuervo y sentí que su cuello modigliánico crecía más. Unos segundos después, y algo incómoda por mi supuesta broma, me dijo, con una voz como hay que soportar a este loco: sí, señor, vas a dibujar eso: un hombre bajo la lluvia. Upssss...Mierda, creo que no debí abrir la boca, me dije para mis adentros. Metí la pata otra vez más todo el cuerpo más todo mi espíritu poético full divertido, en otras palabras, la cague. Pero bueno, ya lo hice. No queda otra que seguir dibujando con mis trazos que son propios, quizás, del personaje principal de American Psycho (los buenos lectores me entienden el asunto )y recordar mi época de escolar cuando dibujar era lo que más me gustaba hacer(hasta que conocí a la niña más hermosa de la escuela). Dibujé rápidamente. Siempre dibujo así, rápido y seguro de lo que quiero dibujar. No sé si dice algo de mi personalidad. Aunque dibujar esto, el hombrecito bajo la lluvia,  sea más aburrido que escuchar hablar de poesía a escritores invitados en feria de libro. Sí, hacer eso era como si en la cara de toda la audiencia no cayera algún verso excelso de una lira bien templada, sino pura mierda, mucha mierda. Por mi bien, no quise recordar al pintor Jackson Pollock ni tampoco al genio de Amedeo Modigliani. Había que aguntar esa tontería del dibujito otra vez.

El hombrecito bajo la lluvia otra vez.

Sí, ya lo sabía, eso era. Mi sueño húmedo algo ya decía.
Sí, estaba muy seguro que el hombrecito bajo la lluvia se presentaría hoy en momentos cuando en la ciudad cultural(broma de mal gusto) las lluvias de verano están haciendo noticia, es decir, jodiendo las infraestructura vial de la ciudad. Sí. Otra vez el famoso hombrecito bajo la lluvia que ha invadido las instituciones educativas, desde las que aceptan chibolos  pulpines hasta los peces pesados del rubro educación(esos con maestría de papel de los fines de semana). Algo me decía, también, desde la mañana, y gracias a mis adentros espirituales-cuánticos-chamáticos-brujos, que esa deída espiritual, casi un llullachaki,  el hombrecito bajo la lluvia, era un patrón que se iba a repetir, una y otra vez, en mi vida profesional, o algo parecido, en esta parte del planeta. ¿Y la psicóloga? Bueno, no había, simplemente brillaba por su ausencia y esencia. La chica del buzo azul, la que me abrió la puerta, era, al parecer, la encargada de recepcionar el asunto del dibujito bajo la lluvia y darme  indicaciones precisas. Bueno, ahora con la época digital y los trabajos aburridos, la chica fácilmente podía escanear o tomar foto a mi dibujito y mandarlo a la psicóloga en alguna coordena espacial-trujillana vía internet. Pero...qué pasa, ya nadie puede mirar a los ojos, olfatear, saludar, dar abrazos, besos, ser amable, en fin, ser uno mismo. Los psicólogos(as) parecen estar cortados(as) con la misma tijera académica y con los mismos libros(o separatas o fotocopias o no sé...) de la época de los dinosaurios, y parece también que el hombrecito bajo la lluvia ya ha invadido desde los cerebros más facebukqueros, pasando por psicólogos(as) reprimidos(as) y los buscadores de google, hasta los cajones llenos de comida de alguna secretaria con problemas de sobrepeso y ansiedad. 

Cuando terminé de dibujar, vino otra vez la señorita sorprendida de cuello modigliánico alargado y siempre con buzo azul y ojos de cuervo asustado. La mire a los ojos, después a sus manos, tenía las uñas muy recortadas(pero con los dientes) y otra vez a sus ojos. Señorita angustia a la vista. Para cagarla de nuevo(no puedo con mis bromas y no es que quería cagarla ni hacer bromas) y pensando que ya no tendría la misma suerte de antes, le pregunte a la encargada: ¿ahora voy a dibujar una familia? Creo que después de ese momento, la situación alcanzó un nivel orgásmico de broma de mi parte, es decir, la cagué completamente y la "enmierdé" para la eternidad, y me convencí, experimentalmente, que ciertas leyes deterministas invadían la naturaleza de los eventos y que dios no juega a los dados, también hace buenas bromas, es bien pendejo y jode. La señorita(ya no hace falta decir con ojos de cuervo asustado), me miro con ojos de pequeña-diablita-muñequita enojada de la puta mare. Todo estaba consumado. La joven respiro pro-fun-da-men-te por unos segundos que para mí fueron como una hora. Cerró los ojos de cuervo angustiado-asustado y me dijo, abriendo los ojos de cuervo otra vez,  con una voz satánica o algo parecido: sí, señor, voltea la hoja y dibuja ahí una familia

Upsssssss.....creo que ya estaba más convencido que la cagué de forma colosal y profesional. La evaluación de mis aspectos conductuales, mi supuesta modalidad defensiva predominante (bromas), alguna psicopatología  o parapsicología escondida en los recovecos de mi psique, mis redes neuronales involucradas ya estaban, entre otras cosas, más que evidentes y bien calatas frente a los ojos de la encargada (nunca ví a la psicóloga y parece que no hacia falta). Pucha. Para no olvidar jamás. Cada vez que me encuentro con una psicóloga hay problemas. Yo las miro a los ojos, como a toda persona, pero parece que en este caso hacen una conexión tal que quedan desnudas, indefensas y el tiempo-espacio se altera. Creo, que esta vez, la señorita encargada pago por otra.

¿Pero por qué piden al hombrecito bajo la lluvia? La respuesta es sencilla: muchos de los psicólogos que piden eso no leen ni mierda. Se han quedado en las teorías de esos psicólogos norteamericanos del siglo pasado que ha invadido a otras regiones del globo, la parte norte del Perú por ejemplo, y se han instaurado como la Coca-cola de todos los días en los test psicológicos por esta parte del mundo. Amén. Sí, ya lo sé. También alguien me puede dar una explicación académica prestada de la tribu materialista de los sicólogos(as) organizacionales o bajadas de internet. Pero me cago en todos esos falsantes.

El hombrecito bajo la lluvia es tan clásico como las canciones de Calamaro(que son buenas) y las películas de Charlton Heston(la mismas películas que hicieron fácil el  trabajo de manipulación de Ezequiel  Ataucusi, de los sionistas y facilitaron una visión gráfica para tus emociones religiosas de la decadencia humana). 

¿Consejos? 

No olvidar dibujar el hombrecito con el rostro sonriente. Ese asunto de dibujarlo con paraguas es otra cosa que no podría ni quisiera explicar. Bueno, sólo por curiosidad sería bueno que los psicólogos(as) pidieran a sus conejillos de indias que dibujen una vagina o un pene bajo la lluvia. Creo que puede ser un buen trabajo de doctorado. Cuando alguien les pida dibujar ese famoso hombrecito bajo la lluvia tengan la seguridad que tal "profesional" no lee de mierda y es uno más del montón. Yo les sugiero que, en vez de dibujar tal hombrecito, le dibujen un gran pene o una gran vagina, dependiendo si es psicóloga o psicólogo. Qué es eso de estar perdiendo el tiempo en huevadas. 

Después de todo esto, los verdaderos chamanes y los físicos cuánticos merecen mi total y profundo respeto. Bueno, siempre dije que los exámenes psicológicos son tan aleatorios como los concursos de poesía. Buuuuhhhhh...

Bueno, dios no juega a los dados, también hace bromas. Me alegraron mi mañana. Chau, escasos y monses lectores. Voy a soñar con el hombrecito bajo la lluvia. No. Mentira. Ni que fuera rosquete. 


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