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jueves, 23 de julio de 2009

CÉSAR GUTIÉRREZ Y LOS ELOHIM


(Artista: Susana Bouroncle)

Ocurren cosas. 
Siempre ocurren cosas.
Algo está en el aire. Algo bombardea desde el cielo. 
Vuela alto, muy alto. 

La aleatoriedad tiene su modo de sorprender. Las cosas parecen conectarse en el espacio-tiempo urbano. Lo que se bifurca alguna vez, converge en el crisol del tiempo.



Mi padre tenía en su biblioteca un libro que me llamó particularmente la atención por su título: Los extraterrestres me llevaron a su planeta. El autor de ese libro se hacia llamar, o ellos lo pusieron ese nombre, RAEL. Leí tres veces ese libro en un mismo año. 

El libro me atrapó de inicio a fin y me llevó a mundos fantásticos (en ovnis). El libro me habló de Jesús y de la clonación antes que llegará a ser polémica. Me habló de los ángeles con chorros de propulsión. Me dijo que Jesús no resucitó, sino que ellos lo recrearon. Palabras, por cierto, muy diferentes. Me habló de explosiones atómicas que no fueron en Hiroshima o Nagazaki, sino en Sodoma y Gomorra hace muchos siglos. Me habló de la ballena que era un submarino y que se tragó a un personaje bíblico que en este momento no recuerdo su nombre. Me habló del sexo, de dios, de la telepatía, de la geniocracia, del amor, de otros planetas, de la parábola de la semilla versión elohim. No estoy loco. Me habló de las armas supermodernas llamadas trompetas de Jérico. Me habló de las antenas-cabellos de Sanson. Algo cambio en mí después de la lectura de ese libro. No sé qué diablos es. No me interesa la opinión de los demás sobre mí. 




Después de leer el libro de RAEL, yo me convertí en un predicador de los elohims en la escuela y, años después, en el colegio. Me gané, por esos tiempos, el apodo de loco y E.T. Por esos tiempos también el curso de religión gozaba de una obligatoriedad ridícula y yo me aburría y también me rebelaba. En realidad era un polemista; Y digo todo esto por las discusiones que me gané con mis profesores, mis compañeros de clase y algunas viejas cucufatas. Se imaginan la cara del sacerdote, de la monjita o de la señorita de la catequesis(que estaba bien culona), cuando le decía que Jesús era un extraterrestre y no resucitó, o que Jesús era en realidad un E.T., o cuando decía que los ángeles podían volar gracias a una máquina de propulsión que tenían y que también cayó un bomba atómica en Sodoma y Gomorra porque así lo ordenó dios. Era algo demasiado incomodo para los evangelizadores en la escuela. 

Sí, me gané la fama de pequeño demonio o anticristo escolar y el profesor, qué problema para él, no podía hacer su clase de religión. Era, para ellos, terrible oír mis predicas extraterestres. Pero no era para menos. La primera sede, a nivel nacional, del Movimeinto Raeliano Peruano (www.rael.org), fue en Lamas, y que mi papá pertenecía a dicho movimiento. Tenía, entonces, una especie de papá elohim. La verdad que de niño vi muchos personajes en Lamas que sospechaba que eran algo elohim o E.T. 

Sigamos. Mis amigos y mi hermano vieron ovnis con frecuencia en Lamas. Esos platillos muy populares hoy en día. Si no me cree, hipócrita lector, me importa un pedo. Al fin y al cabo, un ovni sólo es un medio de transporte y hay que ser bien idiota para hacer tanta alaraca por una especie de taxi espacial. Lo que importa es el mensaje, no el mensajero ni los taxis espaciales.






Años después, en Trujillo, me encontré con el libro de César Gutiérrez (más detalles en http://80m84rd3r0.blogspot.com/) que me recordó con mucho humor, con el humor característico de Césitar Gutiérrez, a los elohims. Además el humor de César Gutiérrez es bien bacán, es decir, chévere. Estoy seguro que a los elohims les gustaría el libro de Césitar. 

El 'bombardero' recrea un divertídisima entrevista entre un elohim y Larry King Jr. Aquí una muestra:


LK.-¿La glonación plantea cuestiones éticas?
E: Sí. Los Elohim sólo nos permitimos hacer una copia por individuo. Nunca más de uno, excepto que se trate de Hunter Thompson, Emile Cioran, Zinedine Zidane o Morzart, en cuyo caso nos ponemos a trabajar en serie. Jamás clonariamos criminales, tipo Bush I o Bush II. O Mengele clonando a Hitler, como en la película THE BOYS FROM BRAZIL. Solo piense en las potencialidades que se abren si clonamos a una persona con la mente de Eisntein, David Bowie o T.S. Eliot, esa persona tendrá otra vida más para desarrollar sus estudios científicos o culturales. Será una gran aporte a la ciencia y el arte.
LK.-Antes de ser asesinado por la camorra, el Papa Ratzingern dijo que ustedes, los raelianos, lo que en realidad les gusta es el sexo indiscriminado y el dinero.
E:No nos gusta, !nos encanta¡ ¿A quién no? Amamos el dinero y el sexo en todas sus variantes, incluyendo gang bangs, fistings, bukakes, bondages, lluvias doradas, y hasta negras. Sólo que lo hacemos con gozo y precaución y sin esconder a nuestros monaguillos(risas).




El libro de César Gutiérrez se convirtió en una especie de artefacto literario para mí. Es ese asunto que una cosa conduce a la otra. No sé si César Gutiérrez es raeliano o no, pero creo sin duda alguna que leyó el libro de Rael y se quedó asombrado y su mente, y su percepción, del mundo ya no fue la misma.

Me he divertido con el humor de Césitar, es la parte del libro que da un alegre respiro al caos, pues su libro refleja el caos de la época hasta en la forma de escribir. 

Como fanático moderado de David Bowie, estoy completamente de acuerdo, con César Gutiérrez, en la clonación Bowie. Aunque estoy completamente en desacuerdo con la clonación de Alan García, espero que César también. Ni cagando clonariamos a ese huevón. No clonariamos a un loco. Aunque deduzco, además, que César es fanático total, y completo al 100 % del gran Bowie, hasta el punto de agregar, mismo Joyce, un pentagrama de la canción de Bowie en su libro-artefacto: Héroes.



Bueno, eso es todo...por ahora.

Más lecturas:




miércoles, 22 de julio de 2009

CÉSAR GUTIÉRREZ: 80M84RD3R0:EL PR3LUD1O




El libro de César Gutiérrez, 80M84RD3R0, llegó a mis manos como un verdadero misil teledirigido en el espacio-tiempo de la IV Feria del Libro de Trujillo(30/01/09). Sí, estoy de acuerdo: ya no existirá otra feria igual: los grandes acontecimientos son únicos. El libro o, para ser más exacto, el artefacto explosivo, lo recibí de manos del propio ''bombardero''. César es un ser humano, demasiado humano, que parece caminar llevando sobre sus hombros el caos en estado puro y cierta dosis, acaso potencialmente suicida, de rebeldía contenida a punto de estallar. Estalló en Trujillo! Boooooooomm. 

Césitar tenía el aire de ser un buen pata, vivía una liveratura y en liberatura. Yo me entiendo. Qué es eso, mis queridos drugos, de estar dando todo papeadito. Sigamos. César era el poeta en medio de escritores fabricados a pedido del oportunismo y vestidos con los terciopelos de la mercadotecnia editorial. Sí, esos cojudos que abundan como los abogados o los malditos publicitarios de neón, estos mierdas andan sueltos hasta en mis sueños artificiales...César era una singularidad en la feria, una singularidad generada por la fuerza de la gravedad y el talento. 

Debo decir, con cierto orgullo bélico-literario, que soy uno de los pocos lectores-cómplices que tiene la versión completa del libro, es decir, el artefacto ensamblado con todas sus partes (pesa más de kilo y medio, color negro, altamente radiactivo, inestable, etc.). Es la maquinaria completa. El bombardero en pleno vuelo. ESTAMOS en el aire. También el autor de 80M84RDR0 es el responsable del poemario La caída del equilibrista. Sí, poesía otra vez. Poesía siempre. Poesía y poesía.  Y que se jodan todos esos cojudos que nunca han tenido una sobredosis de poesía. 

Leí el libro en tres madrugadas de insomnio y en mi mente han quedado imágenes, versos como el odio de dios, estructuras, cantos, hongos de fuego, extravíos, topologías urbanas, poesía, explosiones, monstruos modernos,  fuego y otra vez poesía. Para ser honesto, el artefacto me ha bombardeado como si estaría viviendo esa noche en Irak, que mas parecía día de tantas bombas cayendo juntas. 

Sí. bu$h I y bu$h II, esos hijos de puta. Hay más hijos de puta también y vendrán más.

80M84RD3R0: son como esas singularidades  que aparecen cada cierto tiempo y causan grandes movimientos sísmicos. Hay un punto de quiebre. Como si de pronto cierta estructura monstruosa irrumpiese para quedarse con todo su universo. 

Leer el libro es entrar en una batalla. "Leer el libro" no sería la frase adecuada. Tendrás que digerirlo. Dependerá de tu ritmo combativo, tu background alado y cierta dosis de oído y ojo como cierta habilidad de soportar explosiones. Hay más cosas. Hay que tener un verdadero espíritu espartano para enfrentarse al caos en estado puro. Hay que tener valor para observar cadáveres tirados por el pavimento del mundo moderno sin inmutarse y sin deshumanizarse. Hay que tener valor para observar seres desangrándose para la televisión y sentir el latido de la muerte en vivo y en directo. 

Yo no recomendaría, de ningún modo, este artefacto a un lector común y corriente, de esos que quieren todo bien papeado, que toman agua de mesa para digerir bien o que gustan de las estructuras obsoletas, lineales y fútiles. No. Imposible. Este libro no es para cualquiera. Pocos son capaces, aún, de comerse bombas.

La forma como ha sido engendrado el artefacto en toda su complexión no es, como piensan algunas cabezas planas, un gusto gratuito o el capricho del bomber. Nada de eso. Césitar ha puesto su espejo singular al rostro del mundo contemporáneo. La imagen, sin duda, no es mas que el fiel reflejo de nuestra época. Esa imagen que algunos quieren ignorar y otros simplemente no lo ven porque viven ciegos de nacimiento o, peor, son las víctimas de los designios del big brother.

Hay mucho que desmenuzar y digerir de este artefacto que, estoy seguro, sobrevivirá para recordarnos la miseria de nuestra época google y de la épocas Hiroshima, post-Hiroshima, bu$h I y bu$h II. Yo, en estas líneas, solamente hice un ligero, muy ligero, vistazo al artefacto explosivo. Eso no es todo. Pero hay mucho más...La historia lo devolverá para siempre.

Césitar, sin duda, metió la cabeza en una nueva galaxia del cual salió con graves quemaduras. Pero él es un guerrero espartano que cree en el precepto: regresa muerto o con la victoria. Así quema el Sol, así quema la buena literatura, la vida, los cantos, la poesía. Desgraciadamente aún hay muchos ciegos: todos idiotas. No importa. Ya estamos advertidos. Hay cosas en el aire y los bombarderos empiezan a calentar sus turbinas para el despegue. Los ciegos están advertidos.