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martes, 1 de marzo de 2016

NO ES POESÍA, ES


hoy es martes
momento sin momento para el vino sagrado

es de noche
casi la media noche

el maestro ya empezó a cantar en algún lugar de la selva que 
de algún modo que no puedo explicar
puede ser todos los lugares y puede ser ninguno... 
y esos cantos están cerca al cielo...

escucho esos cantos sin escuchar... 

el tiempo y el espacio se (des)configuran en el otro cielo
mientras los cantos atraviesan los otros mundos y abren puertas... 

esos cantos son llaves cósmicas
llaves del corazón
llaves del viento
llaves del fuego
llaves de la tierra... 

los cantos se expanden
penetran
se fijan
se armonizan
cobran vida y son vida...

viernes, 28 de noviembre de 2014

LECTURAS DEL INSTANTE

Madrugada. Escribiendo en un estado, digamos, de aislamiento voluntario. Atrás quedó el viaje lleno de imágenes lunares, historias extrañas, ruidos mecánicos y gigantes de piedra. Tengo, no obstante, el recuerdo del Sol y su luz sagrada traspasando mi templo mientras contemplo el valle al medio día. Inrrumpe, en el escenario de mi espacio-tiempo personal, como una musa alada, la soledad. Lo acepto con la misma naturalidad de aceptar el viaje en este mundo y la misma naturalidad de servir mientras dure el viaje. La soledad acompañado del vino, es ideal para sumergirse en el silencio en este instante. El no haber noticias es una buena noticia. Las noticias, sean malas o buenas, son como las piedras que caen en un estanque produciendo ondas una tras otra, perturbando la calma, la quietud, el trabajo interior. Silencio. Sí, no me interesan las noticias. El mundo sigue dando vueltas y yo, pasajero consciente, vivo en el mundo sin estar en el mundo. El universo, además, nos contiene y nosostros contenemos al universo. Quedarse, entonces, sin hacer nada. Respirando y observando. Calladito nomás. La mejor acción, se dice, es la acción de no hacer nada. Respirar lentamente, buscar el tiempo de giro, buscar ese momento, buscarlo. Sigamos. El universo confabula de la siguiente manera: yo y el universo. Al universo, sin embargo, le importa un pedo mi destino. Yo lo entiendo. Me voy lejos. Años luz de mí.