martes 26 de julio de 2011

NADA INTIMO

La novela erótica, una tentación, un banquete para todos y para nadie.


Los lectores compulsivos lo saben muy bien, saben que las tentaciones de cruzar el límite no faltan, que las lecturas no bastan, que el otro placer esta ahí, gravitando, provocando, gimiendo, pervertiendo a cada hora. Y esta ahí, latente, después de cada párrafo, en la soledad omnipresente, en las miradas, en los recuerdos, en una poesía, en el semen, en un prenda intima y suave, en la seda, en tu sueño más loco y carnal que siempre imaginaste, en tu eros tirano y en los juegos de piel, en la magia de los pies, en los labios(menores y mayores), en los fluidos turbulentos, en los colores y sus sabores, en los otros sentidos, en la noche y en la luna, en el dolor placentero y el placentero dolor, en tu cerebro, en tu opio, en tu miembro y saliva, en tus ganas de ti.


Cada uno de los dos elementos, escritor y lector, dos cómplices perfectos, contribuye a la danza, a la dinámica de las variaciones del juego, a la búsqueda infinita, insaciable, de ser y no ser, de ser y luego renacer, de encontrarse y perderse en sus locuras, en sus ganas de ser, de pasar los límites, de liberarse. El lector recibe el veneno exquísito. Nadie puede predecir la reacción, nisiquiera el escritor. Muchas cosas se pueden activar, incluso el lector puede descubrir elementos en su interior que no conocia. Un nuevo ser, entonces, se está redescubriendo, modelando o, en todo caso, se está potenciado. Sí, el peligro es latente en esta clase de literatura. Bueno, de eso se trata el asunto. El peligro, la busqueda de límites, la renovación, la locura, el placer, no son cosas que uno espera descubrir, pues están necesariamente ahí, en ese terreno siempre ignoto, siempre atractivo.


Quizás, sin medir los peligro(no tiene por qué hacerlo), el escritor presenta una simulación de lo que puede pasar. Aunque nunca se entere de sus consecuencias. Y puede pasar muchas cosas. Se presenta, pues, un majar exquisito de la imaginación humana, de los sueños húmedos, sucios, sangrientos para ser digerido, masticado pero, sobre todo, saboreado. Bon appetit.


El peligro es parte del juego y el juego es el peligro, entonces bienvenido sea. Nada hay que reclamar. Nada. El lector no sólo es víctima, también es esclavo. Un esclavo desnudo y atado, recibiendo caricias y golpes en sus ganas, en sus deseos más oscuros, más locos. Sin embargo, el esclavo puede liberarse.


Un ser, una imaginación caótica que espera con ansias su turno, eso es el lector: una víctima ideal, una víctima necesaria que complementa el juego de simulaciones, de experiementos, de pruebas tentadoras y juegos ineludibles. En fin, la víctima será siempre el lector, siempre. Y siempre habrá una delicia para él que quiere ir más allá de las simples lecturas:la praxis. El esclavo esta liberado.













domingo 24 de julio de 2011

LOS PATRIOTAS QUE CONOZCO





No canto el himno nacional. Mas aún, no sé la tercera estrofa o eso que obligan a cantar a los niños en las escuelas(laboratorios del catolicismo decadente)y donde se menciona el dios de Jacob(renovemos el gran juramento que rendimos al dios de Jacob). Patriotismo y religión ya es una combinación demasiada indigerible para mí. Este himno no respeta la libertad de credo y habla de libertad(somos libres). Sí el que escribió la letra era un católico ferviente, su problema. Pero ya pasó el tiempo y cantamos la letra como loros que repiten una instrucción. La letra del himno me parece, o es, hasta cierto punto: irónica, elitista, intolerante, absurda y huachafa. Por tal asunto 'escandaloso', y que yo considero un acto que me hace sentir más libre que la primera frase del himno nacional(somos libres...), mucha gente 'patriota' me dicen que no soy patriota, que no quiero a mi país y otras cosas que contienen, digamos, adjetivos cívicos con cierta dosis de historia y moralina, y esto y aquello, y así y asa. También se suma al espectáculo de reclamo una mirada de asombro, como quien mira a un bicho raro que no pertenece al grupo o a un potencial terrorista. Dicen, por ejemplo, que no quiero a mi patria, que no soy peruano y que el verdadero y buen peruano lo canta con la voz alta y el pecho hinchado de orgullo. Yo, como siempre, escucho muy atento y paciente y, después, replico diciendo: bueno, también lo cantan los congresistas, los políticos corruptos, los magistrados(ya no repito corruptos), los cardenales, los candidatos presidenciales, los policías y los profesores y los colegiales y...bueno, la lista de patriotas sigue y sigue. Lo que ellos, los patriotas, lo ven algo naturalmente cívico, pues lo han aprendido a cantar desde chiquitos(como yo), y otras cosas como que Pizarro mató a Atahualpa(o enveneno, algo que se especula), que Alfonso Ugarte salto del Morro de Arica y un buen número de fechas de batallas perdidas y otro número de nombres de presidentes de la época de la República(algunos grandes estafadores y pendejos empresarios) que creían que Perú era Lima y que Lima era el Perú(cosa que no ha cambiado últimamente con respecto a la distribución de la riqueza). Sin embargo, veo todo esto como una verdadera y completa perdida tiempo(es decir, una huevada), como también es un perdida de tiempo(de horas de estudio) que los escolares y colegiales ensayen marchas para el 28 de julio o para que, dizque, tengan una formación cívica y patriótica(más huevadas). Pero quizás, con enseñarles desde chiquitos a nuestros estudiante a no botar la basura en las calles, a ser puntuales o inculcarles el habito de lectura ya se hubiera hecho bastante por la patria.



Todo esto es absurdo. La historia oficial no sé dirá. Lo que se dice es la historia convenida. Esto es tan absurdo como que hay una calle, en Trujillo, y quizás, en otras ciudades, que lleva el nombre de un asesino: Francisco Pizarro. Y que, sin exagerar queridos patriótas, no cambiaría en nada si la calle, por ejemplo, se cambiaría al nombre de: Calle Adolfo Hitler. No veo el escándalo, desde que existe una calle llamada Calle Francisco Pizarro en Trujillo y en otras ciudades como que se hace honor la memoria del asesino. Pues, en esencia, lo que cuenta no es el número de asesinados, sino que en verdad son asesinos: Hitler mando a matar a miles de judios y Pizarro mató, entre muchos otros antiguos peruanos, a Atahulpa. Cosas absurdas.



Chao, patriota lector, sigue marchando en 28 julio y, quizás, saques más piernas.

domingo 17 de julio de 2011

JFY

He tratado de volver al proyecto literario(mas bien 'liberario') Jim Fuk Yu otra vez. O, a lo qué es en sí: un proyecto kamikaze. Me he aislado del mundo y de toda la cofradia literaria que busca fama(no sé por qué, acaso no saben del infinito y lo fugaz del todo). Yo, en cambio, tengo naturaleza de padrecida. También puteo a mis maestros.


No he abandonado de ningún modo mi plan. Imposible: es mi destino. Yo no me corro, me hundo en mis abismos siguiendo una trayectoria espiral.

He perjudicado, gravemente, mi salud mental. Pues, todo este asunto de sudar tinta me ha perseguido de alguna forma, como si fuera mi sombra o mis demonios internos.

He construido mi galaxia personal y he destruido otras, sólo para ver que pasa. No soy escritor, soy explorador y guerrero, también suicida de pura sepa.

Me gustan los deportes extremos: por eso prefiero la literatura. Me gusta quemarme con poesía y universos paralelos. No escribir me produce ansiedad, por eso tomo cierta dosis de tinta o símbolos muy a menudo. No leer me produce ceguera. Chau.