
No diré quién gano el debate, no es mi oficio. Creo, sin embargo, que las 'oportunidades para todos' debe ser también en la cobertura de prensa, por igual, para ambos candidatos. El programa de prensa Cuarto Poder, por ejemplo, sólo entrevistó a Keiko después del debate. El mismo canal tiene, después, el programa Jaime Bayly lanzando sus misiles a Ollanta por encargo de una cofradia empresarial repugnante, es decir, Jaimito es un mercenario que, estoy seguro, tiene una vida interior llena de miserias y no es lo que aparenta, aunque parezca que su conciencia ha sido nublada por el dinero y, claro, eso, 'no se lo digas a nadie', pues 'los últimos días de la prensa0 han terminado para empezar una denigración mercenaria. Jaimito no tiene la culpa, el es un 'tonto' útil que cobra bien y con la plata baila Bayly. Mario Vargas Llosa y otros intelectuales querían sacar un programa, gratuito, para hacer frente, y equilibrio, a Bayly que, dizque, dice defender la democracia. El canal de mayor cobertura en el Perú, como era de esperarse, no dio ni el permiso ni las razones y, evidentemente, las razones no hace falta preguntarse. Si ahora, antes de las elecciones hay un control de los medios de prensa, por parte del fujimorismo, o estos están a atacando constantemente y han confundido difamación con libertad de prensa, uno puede imaginarse que viene después. Keiko pregona mirar hacia el futuro y quiere deslindarse, a duras penas, del pasado con palabras que no pueden, jamás, deslindar hechos repugnantes, como la corrupción rampante y violación de derechos humanos de los sucesivos gobiernos de su padre. Keiko, además, presenta una dualidad nebulosa, pues durante su campaña a pregonado la bandera del Fujimorismo, y el grupo con que se presenta evidencia que quiere mirar el futuro con el mismo grupo que formo parte de la corrupción. No sé puede olvidar, asi por asi, las matanzas de seres humanos y mirar el futuro como si nada hubiera pasado y, más aún, llegar al futuro con los mismos delincuentes y corruptos de formaron parte de la historia más corrupta del país. En todo caso, los peruanos, algunos, tendrán la última palabra.

